Un flujo de trabajo en diseño es la secuencia de pasos, tareas y decisiones que sigue un equipo o diseñador para llevar un proyecto desde la idea hasta la entrega final.
Incluye fases como:
- brief (entendimiento del problema y objetivos)
- investigación (usuarios, competencia, contexto)
- ideación (propuestas de solución)
- diseño (bocetos, wireframes, mockups, prototipos)
- validación (tests con usuarios, feedback)
- iteración (mejoras sobre lo validado)
- entrega (preparación de assets, handoff al equipo de desarrollo)
El flujo puede ser lineal, iterativo o ágil, según el equipo y el tipo de proyecto.
En diseño web, el flujo sigue una lógica parecida, pero con foco en la experiencia digital. Va así:
Primero llega el brief del proyecto. Se recoge qué tipo de sitio web se necesita (corporativo, e-commerce, landing…), cuál es el objetivo (ventas, leads, branding), el público objetivo, restricciones técnicas, tono de marca y benchmarks. Se definen también los entregables y deadlines.
Después se pasa a la investigación. Se analiza a los usuarios (personas, recorridos, necesidades), se estudian sitios similares (competencia directa e indirecta), y se revisan datos previos si existen (analytics, mapas de calor, etc.). También se identifican buenas prácticas del sector.
Con ese input, arranca la ideación y arquitectura. Se define la estructura del sitio (sitemap), se esquematizan los recorridos clave y se plantean los flujos principales (registro, checkout, navegación, etc.). Se empiezan a bocetar soluciones a nivel de wireframes.
Luego se entra en la fase de diseño visual. Se crean mockups con diseño de interfaz completo (colores, tipografías, imágenes, botones, microinteracciones). Se trabaja con componentes reutilizables y sistemas de diseño cuando aplica. Se prototipa para mostrar navegación real.
A continuación, viene la validación. Se hacen tests con usuarios o stakeholders, se revisa la accesibilidad, se comprueba que el diseño se entienda bien en todos los dispositivos, y se recogen observaciones para mejorar.
Se hacen las iteraciones necesarias para ajustar detalles visuales, mejorar flujos o resolver puntos de fricción detectados. Esta parte puede incluir varias rondas, especialmente si el diseño está muy orientado a conversión.
Por último, se hace la entrega a desarrollo. Se exportan assets optimizados (imágenes, íconos, estilos), se documentan las decisiones de diseño, se definen reglas de comportamiento responsive y se hace el handoff con herramientas tipo Figma, Zeplin o nuestro querido Penpot, asegurando que el desarrollador pueda reproducir fielmente el diseño.
Ahí termina el flujo, aunque muchas veces el diseñador sigue involucrado durante la implementación para hacer QA visual o ajustar cosas sobre la marcha.
Pero como cada maestrillo tiene su librillo, nos hemos traido a una diseñadora especializada en WordPress para que nos cuente cómo lo hace ell.
Sonia Díaz Canosa es diseñadora gráfica y web especializada en WordPress.
Desde Ferrolterra, en plena Galicia, Sonia es de esas profesionales que ha hecho del aprendizaje constante su bandera. Su carrera profesional empezó en imprentas y agencias. Más tarde, su interés por crecer profesionalmente, la llevó a estudiar desarrollo web, mientras criaba a su hijo y trabajaba a media jornada.
Desde hace años, tiene su propio proyecto como freelance, donde ofrece servicios de diseño gráfico, y diseño web, y colabora con otros profesionales, en un modelo cooperativo que defiende con pasión.
Le gusta enseñar tanto como aprender y trabaja a su manera, con sus valores y sin renunciar a disfrutar del tiempo con los suyos.
En la comunidad WordPress, ha sido ponente en WordCamps, organizadora de la Meetup de Ferrolterra (desde 2020) y ahora es miembro del equipo de organización de WordCamp Galicia 2025, liderando el área de diseño.
Esto es lo que Sonia nos ha contado sobre diseño web con WordPress:
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